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En Mictlante ofrecemos joyas de alta calidad, creando conciencia sobre el uso de gemas labradas y promoviendo un futuro libre de explotación y conflictos a través de la moissanita.


Calidad sin igual.
Único como nuestro mundo

Un poco de nuestra historia
Tlatoani… No… Quetzal… No, pero tal vez… Mictla… Mictlan… Puede… Mictlante… Sí, sí es. Lo encontré, me fascina.
En una noche de travesía, adentrándonos en los conceptos del México prehispánico, encontramos a “Mictlante”, un nombre con significado compartido.
Mi travesía en el mundo de la joyería inició cuando era niño. Ver artesanos que hacían anillos, cómo manipulaban los metales, y observar el diseño de aquellas grandiosas piezas creadas con sudor y amor, me dio la respuesta, me dio un sueño. Y no, ese sueño no se quedaría atrapado en una pantalla o en un pensamiento. Estaba destinado a hacerse realidad y no ser olvidado. Estaba destinado a ser mío. No tenía certeza de cuándo iniciar el proyecto; aún era un niño que no sabía por dónde empezar. Un niño al que le gustaba el brillo de los minerales, que se pasaba horas leyendo enciclopedias sobre ellos porque eran sus libros favoritos. Mi mente explotaba al imaginar minerales fusionados con diseños únicos de metales, elaborados a la medida para que quedaran incrustados y pudieran mostrar un brillo aún mayor, así como sus distintos y hermosos colores.
Me gustaban los diamantes, ¿a quién no? Sin embargo, estaba consciente de las atrocidades que se debían realizar para conseguir esas piedras brillantes. ¿Por qué una vida por un mineral? Esa siempre fue la espinita en mi corazón.
El tiempo pasó volando y me convertí en un adulto. Al parecer, había dejado atrás aquel sueño, pero me enamoré. ¿Qué tiene que ver el haberme enamorado? Estaba seguro de que haberla visto a los ojos me trajo el recuerdo de los diamantes. Era más el destello de sus ojos que el de los diamantes; eran mágicos, incluso más impresionantes que ver mis minerales favoritos en persona. Tiempo después, decidí darle un anillo, pero la piedra que estaba incrustada en él no me convenció del todo. No brillaba como esperaba, porque era una zirconia. Tenía que encontrar la piedra ideal, pero no un diamante. No quería darle algo extraído con manos ensangrentadas. Hasta que recordé que, de niño, leí un artículo sobre una gema particular encontrada por un científico en un meteorito. Era mucho mejor que el diamante, con más brillo. Me tomó mucho tiempo encontrar un distribuidor, pero finalmente la búsqueda dio frutos. Le cambié la piedra y ya estaba listo para el gran día. Cuando llegó el momento de la propuesta, el destello de sus ojos solo podía compararse con el brillo de la moissanita. Le encantó el anillo, la gema. Entre lágrimas, me dio el “sí” definitivo. Yo estaba demasiado feliz. En ese momento, me di cuenta de que quería darle un anillo con moissanita siempre, un diseño hecho por mí, pensando en ella o en lo que a ella le gustara. Quería darle todas las joyas que hicieran juego con sus brillantes ojos. De esta manera, tuve mi sueño y objetivo claros: ya sabía cómo adentrarme en la joyería. También decidí que la gente debía conocer la gema que estaba al alcance de todos, y que era mejor que un diamante.
Les conté un poco de mi historia, y, hasta el día de hoy, seguimos creciendo gracias a que las personas quieren descubrir ese brillo. No es únicamente el brillo de las piedras lo que las atrae, sino la historia detrás de cada una. La joyería, para mí, no es solo un objeto que adorna el cuerpo, sino que tiene el poder de capturar momentos, emociones y sueños.
A través de este viaje, he descubierto que lo más valioso no son solo las gemas, ni siquiera el diseño perfecto, sino el hecho de que cada pieza regalada puede tener un significado único para quien la recibe. He aprendido que, al igual que el proceso de creación de una joya, los sueños también necesitan tiempo, paciencia y un toque personal para brillar con todo su esplendor.
El destello de la moissanita me recordó los ojos de la persona que más amo, pero ahora veo ese brillo reflejado en los rostros de todos los que aprecian mis creaciones. La joyería no solo embellece, también conecta, inspira y celebra la belleza de los momentos más significativos de la vida.
Así que, aunque mi historia comenzó con una pasión infantil, hoy se ha convertido en algo mucho más grande. Es un recordatorio de que los sueños no deben ser abandonados, por más que el tiempo pase o las circunstancias cambien. Porque cuando realmente sigues lo que amas, el brillo que buscas, al final, se encuentra en cada paso que das.


No se iba a quedar en un sueño


TODO COMIENZA CON UN DISEÑO
Si, todo empieza con un diseño, una idea o un sueño. Nuestro sueño fue creer que podíamos competir con la industria del diamante. Lo estamos logrando gracias a ti, que has decidido confiar en nuestras joyas, y que has logrado apreciar la calidad de piezas hechas con el corazón. Te queremos agradecer no solo por apoyar este sueño, si no por apoyar la lucha contra la industria del diamante.